Para un policía pocas cosas hay tan sagradas como su uniforme. Sin embargo, se incrementaron los casos en los que delincuentes también utilizan esas prendas para cometer diferente tipos de delitos. Usar esas vestimentas y fingir estar desarrollando un allanamiento pareciera estar de moda. También cada vez es más común que comerciantes adquieran esas ropas para entregárselos a las personas que brindarán servicios de seguridad.
El último caso que despertó interés ocurrió el miércoles a la madrugada. Un agente observó a un señor robusto caminando por la esquina del pasaje Lima y la calle Matheu con una escopeta que no era la reglamentaria. Se comunicó con un superior y le avisó lo que estaba pasando. A los minutos, ambos interceptaron al sospechoso y le pidieron que se identificara. “Y vos quién mierda sos para pedirme los datos”, respondió el falso policía. El final de esta historia tuvo un rápido final. El supuesto rondín terminó encerrado en un calabozo y con una causa en la Justicia por usurpación de títulos y atentado y resistencia a la autoridad.
A principios de año, una banda que asaltó dos colectivos que viajaban a Buenos Aires para hacer compras de ropa al por mayor, hicieron detener a los ómnibus haciéndose pasar por efectivos que hacían controles en la ruta.
En el interior de la provincia, varios productores que fueron asaltados en sus campos coincidieron en señalar que los delincuentes vestían prendas de la fuerza y decían que estaban realizando allanamientos. En el crimen de un tal “Kakuy”, el joven que perdió la vida luego de que habría intentado asaltar un salón de fiestas en Alderetes, los investigadores de la División Homicidios secuestraron ropa de policías y una camisa estaba manchada con sangre.
Problemas
“La Policía tiene el registro de casas que venden y elaboran uniformes. Los locales son cinco y funcionan dentro de las cuatro avenidas. Tenemos que avanzar para unificar el tipo de la tela y colores que se usan en su confección. Pretendemos codificarlos. Los comerciantes oficiales se comprometerán a comprar este material”, dijo el subsecretario de Seguridad José Ardiles.
Sobre la aparición de ropa de policías en distintos casos delictivos, el funcionario afirmó: “hay policías dados de baja que tenían uniformes y posiblemente los vendieron. También hubo aspirantes de varias camadas que compraron remeras o camisas que utilizaron en la instrucción y, al ser dados de baja por diferentes razones, comercializaron las prendas”.
“En lo que va del año, detectamos varios casos de comerciantes que ocupan a una persona y la visten con prendas de policía. Aparentan tener un servicio adicional, seguridad, como forma de disuadir, pero no se da cuenta que están cometiendo un delito”, concluyó Ardiles .
En la mira
Miembros de la fuerza coincidieron en señalar que ya son más los compañeros que buscan adquirir el uniforme en lugares no oficiales. “A veces se paga sólo la mitad de lo que demandaría comprarlo en un comercio legal”, explicó un agente.
El comisario Jorge Dib, director General de la Brigada de Investigaciones, dirigió varios procedimientos de las divisiones que se dedican a investigar delitos. “Se lograron identificar bandas que tenían este modus operandi. No solo que se las desarticuló, sino que además se les secuestró las prendas”, comentó.
El funcionario destacó además que ya se está trabajando para frenar esta situación. “El problema es que cualquier modista, teniendo la tela, pueden confeccionar los uniformes. Por eso pedimos que si no acreditan su condición de integrantes de la fuerza, no realicen los trabajos que le solicitan”, comentó.
Dib también enumeró algunas recomendaciones para que los tucumanos no sean sorprendidos. “Lo primero que debe fijarse es si tienen el portanombre con la identidad del efectivo. Luego, en los allanamientos, los efectivos deben tener su chapa identificatoria. Y si observa alguna irregularidad, no debe de dejar de denunciar en la comisaría más cercana o al servicio 911”.